martes, 19 de abril de 2011

Radioactividad en Japon - Infertilidad por radioactividad

Radioactividad en Japón: los efectos sobre la fertilidad
El alarmante aumento de la radioactividad registrado en Japón, tras las nuevas explosiones en la central de Fukushima, pone en relieve los efectos nocivos de la radiación sobre la salud humana.

"En el núcleo de un reactor nuclear existen más de 60 contaminantes radiactivos a partir de la fisión del uranio, unos de vida muy larga y otros de vida muy corta, pero casi todos tienen una gran afinidad con nuestro organismo y se acumulan en él, ya que son parecidos a nuestros elementos biológicos", explicó al diario El Mundo de España, el radiobiólogo Eduard Rodríguez, uno de los mayores expertos internacionales en radiaciones nucleares y autor de estudios sobre las consecuencias de la catástrofe nuclear de Chernobil.

Según Rodríguez-Farré, de esos 60 contaminantes "los que tendrían mayores consecuencias para la salud humana serían el yodo, el estroncio 90 y el cesio (C-137)".

Y precisó al diario español: "El yodo afecta inmediatamente y deja mutaciones en los genes, a partir de las cuales se puede desarrollar luego el cáncer de tiroides. Y el estroncio se acumula en los huesos un mínimo de 30 años, como si fuera calcio, y durante años continúa irradiando el organismo; mientras que el cesio queda depositado".

"Si bien el gobierno japonés ha dicho que el nivel actual de radiación en Tokio no pone en peligro la salud, en dosis elevadas el riesgo para la población llega básicamente por dos vías: una es la inhalación y la ingesta de comida y líquidos contaminados", puntualizó.

El profesional indicó que si las dosis elevadas de radiación se ponen en evidencia en cuestión de días, "las pequeñas no son inocuas".

"Pueden activar cadenas de hechos que conduzcan al cáncer y a lesiones genéticas", remarcó.

De hecho, continuó, "en la exposición a la radioactividad tiene consecuencias directas sobre la fertilidad".

"Tanto la radiación como la quimioterapia destruyen las células madres de los espermatozoides, como también los folículos antrales ováricos. Siempre es importante tener en cuenta que este efecto tóxico depende de la dosis de radiación recibida", expresó Santiago Brugo Olmedo, especialista en reproducción humana y director médico de Seremas.

Los efectos varían según el sexo, siendo las mujeres las más afectadas.

"La producción espermática es muy diferente de la producción ovocitaria. Los testículos funcionan como una "fábrica de espermatozoides" durante toda la vida de un hombre. Un daño testicular puede no terminar en un daño permanente a la fertilidad si los túbulos seminíferos, donde los espermatozoides se producen y crecen, no son dañados en forma severa".

"El conteo espermático puede disminuir en forma considerable, pero puede recuperarse a partir de la producción de células espermáticas nuevas desde células espermáticas inmaduras sobrevivientes. Sin embargo, si se eliminaran todas células espermáticas madres dentro de los túbulos seminíferos, no podrían producirse más células espermáticas", indicó Brugo Olmedo.

Por el contrario, los ovarios "son más sensibles al daño que los testículos, ya que desde el nacimiento contienen todos los óvulos que se utilizarán durante la vida reproductiva", puntualizó.

El reservorio de los óvulos es inactivo, esperando la señal hormonal para desarrollar y luego liberar un óvulo, aproximadamente uno por mes, durante la ovulación.

Si el reservorio es dañado, no habrá más óvulos y estaremos en presencia de una insuficiencia ovárica", concluyó el especialista.
 
El 25 de abril de 1986, los operadores del reactor 4 de Chernobyl tenían todo listo. Al día siguiente iban a realizar una prueba de rutina. Querían determinar cuánto tiempo podían las turbinas mantener el suministro de energía a las bombas principales después de un corte eléctrico. Ya lo habían hecho el año anterior. Con esa experiencia todo auguraba que la nueva prueba sería un éxito, pero algo salió mal. Y Chernobyl se convirtió en sinónimo horror. Es el mayor desastre nuclear de la historia.
Durante el corte de energía, el reactor 4 de la planta de Chernobyl se desestabilizó y se produjo un aumento súbito de su potencia. El núcleo del reactor se sobrecalentó y provocó la explosión del hidrógeno que había en su interior. No una vez, dos veces. Eran la 1.23 de la madrugada y el desastre era imparable.
La explosión generó una nube de gases y fuego y se liberó al menos el 5 por ciento de la radioactividad del reactor. Ese material radioactivo equivale a unas 500 veces más que la energía de la bomba atómica arrojada en Hiroshima en 1945.
La cifra de muertos que provocó no está exenta de polémica. Según la Organización Mundial de la Salud, en un informe de 2005, un total de 4.000 personas podrían morir a consecuencia de la exposición a la radiación que sufrieron a raíz del accidente por el que fallecieron 56 personas.
Para varias ongs, estas cifras no son reales. Moscú intentó esconder y minimizar este accidente en aquel entonces. Por el encubrimiento que hubo, hay quienes hablan de muchísimas víctimas más.
Más allá de los residentes en las cercanías de Chernobyl, quienes llevaron la peor parte fueron los llamados "liquidadores", principalmente rusos, ucranianos y bielorrusos que participaron en la limpieza y en la construcción de una zanja alrededor del reactor accidentado.
Los trabajadores expuestos a la radiación sufrieron toda clase de enfermedades y problemas de salud, en especial cáncer. Unas 200.000 personas llegaron de todas partes de la Unión Soviética para limpiar y borrar los rastros del desastre entre 1986 y 1987. Ellos recibieron las dosis más altas de radiación. Llegaron a ser 600.000. Hasta el momento, más de 130 "liquidadores" han muerto.
El accidente causó la mayor liberación de radioactividad al ambiente que se haya registrado jamás. Fueron 10 días de fugas sin control que provocaron una verdadera catástrofe ambiental, social y económica. Por la tragedia tuvieron que ser evacuadas 150 mil personas. Las radiaciones se detectaron en diversos países de Europa.

Más de cinco millones de personas que vivían en Bielorrusia, Ucrania y Rusia fueron clasificadas por el gobierno como "contaminadas". La "zona de exclusión" alrededor de la planta se convirtió en tierra arrasada.
La Escala Internacional de Eventos Nucleares de 7 grados le asignó el lugar más alto. Después de Chernobyl no hay nada.

Efectos de la radiacion sobre el cuerpo humano

¿Cuáles son los efectos de la radiación en el cuerpo humano?16 de marzo de 2011 15:19
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¿Qué efectos tiene la radiación en la salud de las personas?16 de marzo de 2011
Cerca de 200 mil personas tuvieron que ser evacuadas del área de peligro de la central nuclear de Fukushima para proteger su salud de los efectos nocivos de la radiación.
Aunque la zona de exclusión es de 20 kilómetros, los expertos sostienen que las consecuencias de la radiación son mucho más extensas.
"Si el viento es fuerte y sopla hacia Occidente, serán afectadas las dos Coreas y China; en caso de una dirección sudoeste, las naciones afectadas serán Tailandia, Malasia, Myanmar. O Indonesia y las Filipinas si el viento se dirige al Sur. Es muy probable que el Oriente Lejano de Rusia también esté en peligro”, indicó Valeri Petrosián, experto de la ONU en seguridad química.
Si tenemos en cuenta la experiencia de Chernobyl en 1986, la radiación cubrió una distancia de 2 mil kilómetros en sólo unos días.
La radiación no se siente ni se huele pero penetra en el organismo a través de la piel, el aparato digestivo y el aparato respiratorio, acumulándose en todos los órganos provocando serias alteraciones para la salud. De entre los más de 60 contaminantes radiactivos que se producen tras la fisión del uranio, los que más preocupan son el Yodo, el Estroncio y el Cesio.
El Yodo radioactivo se acumula rápidamente en la glándula tiroides provocando un cáncer a medio y largo plazo, razón por la que se está administrando Yodo en capsulas a los ciudadanos, con el fin de saturar la glándula, porque una vez saturada, el organismo tiende a eliminar todo el Yodo restante del organismo, deshaciéndose así del radiactivo.
“Habrá un aumento significativo en los casos de cáncer y, probablemente, como se intentó un enfriamiento con agua marina, quizá haya materiales radiactivos que vayan  para al mar. En un país, cuya dieta está basada en el pescado, esto es extremadamente grave”, dijo Elio Brailovski, ecologista.
Las radiaciones nucleares además pueden provocar cataratas, hemorragias y problemas cardiovasculares e inmunitarios, según el grado de exposición del ser humano.
También se puede ver afectada la fertilidad, aunque más en la mujer que en el hombre. En la mujer, los ovarios ya tienen en su seno los óvulos que poco a poco irán madurando con cada ciclo menstrual, por lo que se afectarán en su crecimiento y es posible que un óvulo alterado sea fecundado y pueda desencadenar serias malformaciones congénitas en el feto. Sin embargo, en el hombre los espermatozoides se regeneran cada 90 días, por lo que todos los que hayan sido alterados desaparecen tras este periodo de tiempo.
Por otra parte, si la radiación afecta a una mujer embarazada, puede llegar a provocar un aborto espontáneo en el primer trimestre y alteraciones genéticas importantes que pueden desencadenar diversas malformaciones congénitas

Efectos de la exposición a la radiación

Científicas, declaraba que de los más de 60 contaminantes que deja la fisión del uranio, al menos tres tienen graves consecuencias para la salud humana. “El yodo afecta inmediatamente y deja mutaciones en los genes, a partir de las cuales se puede desarrollar luego el cáncer de tiroides (…) el estroncio se acumula en los huesos un mínimo de 30 años, como si fuera calcio, y durante años continúa irradiando el organismo; mientras que el cesio queda depositado en los músculos”.
En efecto: la radiactividad afecta de forma muy diversa al ser humano, incluso puede ser útil. Si está concentrada en un punto determinado, puede destruir células, el principio de la radioterapia utilizada para combatir el cáncer. La radiactividad “descontrolada” de una central nuclear, multiplica las posibilidades de mutación que ya se dan en la naturaleza, la misma mutación en la que está basada la teoría de la evolución. Es el principio agigantado, efectista (y erróneo) utilizado en ciencia-ficción y literatura fantástica para crear monstruos gigantes. Antiguas películas de serie B, tipo Them! o Godzilla, presentan feroces criaturas nacidas de la radiactividad. Godzilla, el gigantesco “dragón”, era un reflejo siniestro del miedo nipón tras el lanzamiento de las bombas de Hiroshima y Nagasaki.
Pero las radiaciones no crean monstruos ni superhéroes, sólo “agitan” el ADN molecular con resultados imprevistos. El impacto de la radiación sobre la población, campos, mar, agua… la radiación que se recibe tiene consecuencias directas e indirectas, porque también puede alterar los cromosomas de generaciones futuras. A pesar de que las cifras nunca han podido ser contrastadas, la fuga de Chernóbil se calcula que afectó a más de 7 millones de personas. La proporción de casos de cáncer, especialmente cáncer de tiroides, se disparó brutalmente.¿El alcance de las radiaciones en Japón? Es muy difícil cuantificar algo invisible, es mucho más sencillo luchar contra monstruos gigantes. La radiación nuclear es una lotería de ingrato premio.

Niveles de actuación

En accidentes no se aplican los límites de dosis habituales en condiciones normales, sino que se fijan niveles de dosis de actuación que proporcionan un beneficio mayor que el perjuicio que causa cualquiera de las medidas de protección aplicables.
Así, si la dosis que podrían recibir las personas fuera superior a los 10 mSv en menos de 2 días se recomendaría la permanencia en edificios. Solo se evacuarían las personas si la dosis que se podría evitar al hacerlo fuera mayor de 50 mSv en una semana. Y la profilaxis con yodo solo está indicada si la dosis absorbida a la tiroides fuera mayor de 100 mGy.
La gravedad de los efectos aumenta en función de la dosis recibida, de la duración y también de la edad de la persona. En caso de accidente, el médico determina a partir de análisis médicos la dosis recibida.
Los efectos de una exposición accidental
Exposición
Grado de gravedad
Síntomas
Algunos milisieverts
Solo posibles efectos a largo plazo

Algunos centenares de milisieverts
Ningún efecto inmediato
Posibles náuseas pasajeras y ligera fiebre
Entre 1 000 y 2 000 milisieverts
Efecto médico notable
Vómitos, cansancio,
fiebre, riesgo de infección, cáncer
Entre 2 000 y 4 000 milisieverts
Efecto médico grave
Vómitos, fiebre, trastornos digestivos, hemorragias, caída del pelo, leucemia, otros tipos de cáncer
Entre 4 000 y 10 000 milisieverts
Probabilidad mayor que el 50% de muerte
Ídem, además de daños neurológicos (vértigo, desorientación) y cánceres de muchos tipos
Superior a 10 000 milisieverts
Muerte segura

lunes, 18 de abril de 2011

Fotitos del desastre de Japón

Imágenes del Terremoto y Tsunami

Radioactividad y alimentos (radioactividad no es actividades en la radio..)

Riesgos y duración de contaminación radiactiva de alimentos19 de marzo de 2011 15:56
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Los riesgos y la duración de la contaminación radiactiva de los alimentos luego del accidente en la central nuclear japonesa de Fukushima crean numerosos interrogantes que fueron contestados por Didier Champion, del Instituto Francés de Radioprotección y Seguridad Nuclear.
PREGUNTA: ¿Cuáles son los niveles de contaminación de alimentos registrados en Japón?
RESPUESTA: En una muestra de leche y seis muestras de espinacas producidos a poca distancia de la central nuclear de Fukushima, los niveles de radiactividad son superiores al límite legal, sin ser peligrosos para la salud, según las autoridades niponas.
La dosis de radiaciones recibidas por una persona que beba esa leche y que coma esas espinacas contaminadas durante un año correspondería a la de un solo scanner médico, precisaron esas autoridades.
Según el órgano involucrado, un scanner corresponde a una dosis comprendida generalmente entre 10 y 20 milisieverts.
También se encontraron rastros de yodo radiactivo y de cesio en el agua del grifo en Tokio y sus alrededores, con hasta 77 becquereles de yodo radiactivo por litro de agua y 1,6 bq de cesio por litro (el máximo legal en Japón es de 200 bq/litro).
En una ciudad a 45 km de la central de Fukushima, el contenido de yodo 131 en el agua del grifo superó el jueves, con 308 bq/litro, el máximo autorizado en Japón (300 bq/litro).
P: ¿Existe un peligro para el agua de los biberones? ¿Cuáles son las normas que se aplican a los alimentos para niños?
R: En Europa (reglamento Euratom), los máximos admisibles de contaminación por yodo radiactivo son de 150 bq/kilo en los alimentos para bebés, y de 500 bq/litro para los productos lácteos.
Si la contaminación se debe al cesio, los máximos fueron fijados en 400 bq/kilo en el caso de los alimentos para bebés y en 400 bq/litro para en los productos lácteos.
P: ¿Qué sucede en el organismo cuando se ingiere un producto radiactivo?
R: Las partículas radiactivas ingeridas pueden irradiar al organismo desde el interior durante algunas semanas (yodo 131) o hasta dos años (cesio 137). El yodo 131 pierde la mitad de su radiactividad cada ocho días. En cuanto al cesio 137, es cada 30 años. Pero el organismo se libera de ellos más rápidamente eliminándolos en la orina y las materias fecales.
El yodo 131 puede fijarse sobre todo en la glándula tiroides en lugar del yodo estable, lo que presenta fundamentalmente un riesgo para los niños. Los comprimidos que saturan la tiroides de yodo estable impiden que el yodo radiactivo se fije en ella. Las autoridades sanitarias tienen la responsabilidad de recomendar que se tomen esas pastillas en caso de peligro confirmado.
P: ¿Cuáles son los efectos de la radiactividad? ¿El cuerpo puede protegerse de ella?
R: La energía de una radiación ionizante puede causar daños en el ADN de las células del organismo. Si las lesiones no son demasiado importantes, ese ADN puede ser reparado y la célula engendrará entonces células hijas normales. Pero una reparación defectuosa puede facilitar la aparición de un cáncer mucho más tarde. Una célula cuyo ADN ha sufrido demasiados daños puede desencadenar su autodestrucción.
Cuando no hay contaminación, el cuerpo humano contiene elementos radiactivos naturales (potasio 40 y carbono 14). Hay aproximadamente 17 miligramos de potasio 40 en el cuerpo de un hombre de 70 kilos, lo que le confiere una radiactividad total de algunos miles de becquereles.
Las fuertes dosis de radiación que superan un sievert provocan efectos inmediatos (vómitos, náuseas). Son aleatorios en dosis pequeñas, con un aumento del riesgo de cáncer si se superan los 100 milisieverts

Terremoto con Tsunami (no es una receta, es una catástrofe)

REUMEN DE UN TERREMOTO CON TSUNAMI
Una de las primeras aclaraciones que hacen los expertos es que un terremoto o un tsunami son fenómenos naturales, propios de la estructura terrestre y sin vínculo alguno con la actividad humana en la superficie. No somos culpables, por lo menos de esto. La culpa, en todo caso, es de la corteza terrestre que está en constante movimiento.
Lo que sucede, explica a Clarín la doctora Nora Sabbione –jefa del Departamento de Sismología de la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas de la Universidad Nacional de La Plata–, es que “debajo de la litósfera –la placa rígida de superficie que tiene una profundidad de 80 a 100 km– hay material caliente que tiene la capacidad de fluir lentamente. Ese material hace que la corteza se rompa en lo que conocemos como placas tectónicas”. La fricción entre las diferentes placas o la subducción –una se introduce por debajo de otra– provoca un terremoto y este, a su vez, un tsunami. Ese choque liberó ayer 60 veces más energía que la bomba atómica arrojada en Hiroshima, explicó Rodolfo del Valle, jefe de Ciencias de la Tierra del Instituto Nacional Antártico.
Lo que ocurrió ayer, según la experta, es que “ la placa del Pacífico se introdujo por debajo de la placa norteamericana provocando un sismo de enorme magnitud ” en el fondo del océano. El terremoto de ayer fue registrado por la estación sismológica de La Plata, 5 minutos después de las 3 de la madrugada, a 24.4 kilómetros de profundidad. “Durante las 11 horas posteriores de ocurrido el evento principal, se produjeron 85 réplicas de magnitudes mayores o iguales a 5.0 ”, precisa el organismo.
“Esa variación –señala Sabbione, doctora en geofísica– hizo que haya un movimiento muy brusco de una masa muy grande de agua” que se desplazó generando el tsunami.
La velocidad de propagación de un tsunami, en promedio, es de 700 kilómetros por hora . Más o menos la velocidad de un avión comercial. “Cuando la altura de la masa de agua es profunda, las olas son pequeñas, pero cuando va llegando a la costa, la energía que va viajando se transforma en una ola gigante”.
Esa masa de agua –explica– no arrasa, sino aplasta. “Se trata de una columna de agua que viene propagándose por el océano y en la costa hay una retracción, toma altura y cae con enorme fuerza sobre la tierra ”. La altura de las olas es muy variable. “La más alta fue de 30 metros y ocurrió durante el terremoto de 1960 en Chile, el más grande registrado”.
Sabbione aclara que el Pacífico es una zona clave por varios motivos. “La placa del Pacífico, que prácticamente tiende a ser cada vez más pequeña, se está introduciendo por debajo de los distintos bordes”, lo que provoca los sismos. A eso hay que sumarle que sus costas tienen una pendiente muy importante, lo que agrava la magnitud de los tsunamis porque la masa de agua choca con el talud continental y se eleva más.
El planeta cuenta con una red global de instrumentos que transmiten en tiempo real lo que sucede en la corteza terrestre. Pese estos avances científicos, los métodos actuales son imprecisos y faltan instrumentos adecuados para predecir con exactitud un terremoto.
No podemos ver dentro de la corteza terrestre, es un proceso caótico ”, explica el sismólogo y geofísico alemán Michael Weber, del Centro de Investigaciones Geológicas de Potsdam. “Hay que entenderlo así: si se dobla una viga de madera, tampoco se sabe en qué momento se va a quebrar”.
Por ahora sólo se pueden estimar probabilidades, señalan los expertos. Se sabe dónde se acumula tensión entre las capas tectónicas, pero no se puede dimensionar esta situación para determinar cuándo se producirá el sismo. La naturaleza sigue siendo impredecible.