Científicas, declaraba que de los más de 60 contaminantes que deja la fisión del uranio, al menos tres tienen graves consecuencias para la salud humana. “El yodo afecta inmediatamente y deja mutaciones en los genes, a partir de las cuales se puede desarrollar luego el cáncer de tiroides (…) el estroncio se acumula en los huesos un mínimo de 30 años, como si fuera calcio, y durante años continúa irradiando el organismo; mientras que el cesio queda depositado en los músculos”.
En efecto: la radiactividad afecta de forma muy diversa al ser humano, incluso puede ser útil. Si está concentrada en un punto determinado, puede destruir células, el principio de la radioterapia utilizada para combatir el cáncer. La radiactividad “descontrolada” de una central nuclear, multiplica las posibilidades de mutación que ya se dan en la naturaleza, la misma mutación en la que está basada la teoría de la evolución. Es el principio agigantado, efectista (y erróneo) utilizado en ciencia-ficción y literatura fantástica para crear monstruos gigantes. Antiguas películas de serie B, tipo Them! o Godzilla, presentan feroces criaturas nacidas de la radiactividad. Godzilla, el gigantesco “dragón”, era un reflejo siniestro del miedo nipón tras el lanzamiento de las bombas de Hiroshima y Nagasaki.
Pero las radiaciones no crean monstruos ni superhéroes, sólo “agitan” el ADN molecular con resultados imprevistos. El impacto de la radiación sobre la población, campos, mar, agua… la radiación que se recibe tiene consecuencias directas e indirectas, porque también puede alterar los cromosomas de generaciones futuras. A pesar de que las cifras nunca han podido ser contrastadas, la fuga de Chernóbil se calcula que afectó a más de 7 millones de personas. La proporción de casos de cáncer, especialmente cáncer de tiroides, se disparó brutalmente.¿El alcance de las radiaciones en Japón? Es muy difícil cuantificar algo invisible, es mucho más sencillo luchar contra monstruos gigantes. La radiación nuclear es una lotería de ingrato premio.
Niveles de actuación
En accidentes no se aplican los límites de dosis habituales en condiciones normales, sino que se fijan niveles de dosis de actuación que proporcionan un beneficio mayor que el perjuicio que causa cualquiera de las medidas de protección aplicables.Así, si la dosis que podrían recibir las personas fuera superior a los 10 mSv en menos de 2 días se recomendaría la permanencia en edificios. Solo se evacuarían las personas si la dosis que se podría evitar al hacerlo fuera mayor de 50 mSv en una semana. Y la profilaxis con yodo solo está indicada si la dosis absorbida a la tiroides fuera mayor de 100 mGy.
La gravedad de los efectos aumenta en función de la dosis recibida, de la duración y también de la edad de la persona. En caso de accidente, el médico determina a partir de análisis médicos la dosis recibida.
Los efectos de una exposición accidental | ||
Exposición | Grado de gravedad | Síntomas |
Algunos milisieverts | Solo posibles efectos a largo plazo | |
Algunos centenares de milisieverts | Ningún efecto inmediato | Posibles náuseas pasajeras y ligera fiebre |
Entre 1 000 y 2 000 milisieverts | Efecto médico notable | Vómitos, cansancio, fiebre, riesgo de infección, cáncer |
Entre 2 000 y 4 000 milisieverts | Efecto médico grave | Vómitos, fiebre, trastornos digestivos, hemorragias, caída del pelo, leucemia, otros tipos de cáncer |
Entre 4 000 y 10 000 milisieverts | Probabilidad mayor que el 50% de muerte | Ídem, además de daños neurológicos (vértigo, desorientación) y cánceres de muchos tipos |
Superior a 10 000 milisieverts | Muerte segura | |
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